"Tal vez estamos en este mundo para buscar el amor, encontrarlo y perderlo una y otra vez. Con cada amor volvemos a nacer y con cada amor que termina se nos abre una herida. Estoy llena de orgullosas cicatrices." (Isabel Allende)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Me rindo a la evidencia.

Aclaración: Esto es un sueño. No ha pasado, por suerte xD Fue tan espantosamente real, y me dejó con una sensación tan extraña, que no pude resistir la tentación de transformarlo en una pequeña historia. Hacía mucho que no escribía nada. Era hora de retomar la costumbre ^^

***
Caminamos hacia el puente. Vamos todos juntos, alegres y confiados. Tú subes primero, y te alejas buscando soledad. Como siempre. Yo te sigo con la mirada y pronto mis pies lo hacen también, sigilosos. Te has sentado en una esquina, observando el paisaje. Yo continúo andando, y te piso sin querer. ¡Lo siento! Exclamo rápidamente.
Empieza a llegar mucha gente. Están por todas partes, y cada vez llegan más. Te pierdo de vista entre la multitud. Encuentro una cara conocida y me acerco a ella. Me dice que se agobia en el puente con tanta gente, que bajemos. Lo hacemos, tan rápido como podemos. Llegamos a tierra firme, al camino. Me vuelvo y recuerdo que el puente aún no está terminado, que no está asentado, que ni siquiera hay barandillas. Que aún no puede aguantar el peso de tanta gente. Y sobre todo me doy cuenta de que tú estás arriba.
Es entonces cuando la estructura cede. Se desploma primero la parte derecha, sobre la que tú estabas. Todo el munco comienza a correr, me arrastran y pierdo a mi amiga. Pero nada importa, porque sólo intento buscar gente conocida entre los que corren. Veo amigos, pero tú no estás. Entonces se desploma el puente por completo, y veo caer a los que todavía estaban sobre él. No corro. Cierro los ojos y siento que se me cae el mundo encima, como si yo misma estuviera debajo del puente. Porque ya nada importa.
Han pasado unas horas desde la tragedia. Los supervivientes están reunidos en una explanada, y están intentando averiguar quién falta. Yo me meto entre la multitud, buscándote, pero no te veo.
Cada vez queda menos gente, y la ansiedad me puede. Me acerco a un pequeño grupo donde distingo a bastantes amigos, que han salido ilesos. Tú no estás entre ellos, ya lo he asumido.
Entonces te veo. Apareces detrás de tu hermano, riéndote de algún comentario suyo. Nos miramos. Entonces una enorme sensación de alivio me inunda y alargo los brazos hacia ti. Salto sobre ti y te enredo las piernas a la espalda, diciéndote todo lo que me alegro de verte y llenándote la cara de besos.

***

Me rindo, me rindo. Me gustas mucho. Tal vez no quisiera necesitarte, tal vez dije que no era posible quererte... pero creo que ya no puedo hacer nada por evitarlo. Y tal vez me equivocara y sí puedas sentir algo por alguien. Lo que me resulta extraño es que ese alguien sea precisamente yo... no puedo evitar pensar que pronto algo saldrá mal. Sí, los pensamientos negativos que yo misma creo están arruinando la realidad, lo que todos me dicen, lo que tú me haces sentir, todo está difuminado por ese muro que estoy construyendo. Pero dame tiempo para tirarlo abajo... tiempo para confiar en mí misma.

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